¿Qué es la clasificación empresarial?

La clasificación empresarial es un requisito imprescindible para contratar con cualquier Administración Pública (ya sea nacional, autonómica, local) una obra o servicio de importe superior a los 500.000 y 200.000 € respectivamente. Se trata de un requisito de carácter administrativo y no puede reemplazarse por cualquier otra forma de acreditación de dicha capacidad, cuando legalmente se exija estar clasificado.

¿Quién concede la Clasificación empresarial?

La clasificación empresarial la otorga la Junta Consultiva de Contratación Administrativa, organismo dependiente del Ministerio de Economía y Hacienda.

La certificación que expide la Junta Consultiva certifica las siguientes dos cosas:

Que la empresa sobre la que se emite el certificado figura inscrita como empresa contratista de obras o de servicios en el Registro Oficial de Empresas Clasificadas.
Los grupos, subgrupos y la categoría sobre los que se clasifica, es decir, a que tipo de obras o servicios puede optar en licitaciones, concursos, etc.

¿Qué representa la Clasificación empresarial para una empresa?

La clasificación empresarial representa un valor añadido al potencial de la empresa por el hecho de constar inscrita en el Registro Oficial de Empresas Clasificadas, ya sea de Obras o Servicios, y por tanto poder transmitir en general seriedad, profesionalidad, legalidad, responsabilidad, solvencia, compromiso, etc...

¿Qué necesita una empresa para clasificarse?

Para poder clasificarse es preciso tener: Capacidad Jurídica y medios idóneos suficientes.

La empresa que pretenda la clasificación empresarial debe tener capacidad para obligarse jurídicamente, es decir, plena capacidad de obrar. En las empresas o personas jurídicas, lo establecen las leyes especificas (civiles y mercantiles), generalmente se cumple lo siguiente:

Estar debidamente constituida e inscrita en el Registro Mercantil correspondiente.
Tener un objeto social que permita la realización de las actividades en las que pretenda clasificarse, en todos los grupos y subgrupos solicitados.
No incurrir en ninguna de las prohibiciones para contratar e incompatibilidades para contratar con las Administraciones Públicas que se establecen en el art. 20 L.C.A.P.
Encontrarse al corriente de sus obligaciones con la Seguridad Social y la Agencia Tributaria.
Estar dado de alta en el/los epígrafes de I.A.E. correspondientes a las actividades en que pretenda clasificarse.
Disponer, según la categoría a la que opte, de unos determinados fondos propios, según sus últimas cuentas anuales aprobadas y presentadas en el Registro Mercantil.

Otro requisito para poder optar a la Clasificación empresarial, es la disponibilidad de los medios precisos para ejercer la actividad, como son los humanos, materiales y financieros.

Los medios humanos son, el personal a disposición de la empresa para la realización de las obras o servicios, es decir, debe tener un mínimo de personas (en función de su volumen de actividad) que la capacite para ejecutar directamente los trabajos en los que pretende clasificarse.

Para poder realizar directamente las obras son necesarios, también, ciertos medios materiales, que la empresa aspirante a la clasificación empresarial debe tener a su plena disposición, no es preciso que los tenga en propiedad todos y cada uno de las máquinas para realizar la obra o servicios, pero sí habrá de disponer de los más habituales o necesarios para las operaciones básicas de las mismas.